30.9.16

-Ação-


Cada palabra
es una suave caricia
es la lengua sobre la sangre
la necesaria purga del veneno.
El beso y el vomito.

(Escribo, porque me sana.)

El punto y la coma 
unen 
todas las piezas que me forman,
las astillas y los bloques.
Lo que brilla y lo opaco.
Andaría a pedazos 
si no fuera 
por cada letra.

(Escribo, porque me mantiene integro.)

Entre cada linea 
existe un espacio vacío sin miradas, 
el único lugar donde la critica no existe, 
donde se impulsa la libertad 
y fluye sin el limite de la caravana.
Como el canto de un zorzal 
un 30 de septiembre cualquiera.

(Escribo, porque encuentro allí un atajo al cielo.)



Escribo sin preámbulos.
Lo que este cuerpo siente
lo que en esta mente penetra,
lo que intuyo mi verdad.
Hoy.

Escribo
sin mascaras
sin correcciones.
sin juicio
de un tirón
desde el corazón.

Para que
al ser leído
eso que ya no es mio,
atraviese
ojos
carne
huesos
desgarre las fibras
se entrometa profundo
y llegue hasta eso que no se toca.
(Aunque no te des cuenta)




25.9.16

-Continuación-

Vuelo sobre azul
hacia amarillo,
El cielo esta abierto y
es espejo 
de mis inmensas alas.
(No recuerdo la razón)
Muerdo el anzuelo de Dios
y caigo, 
planeando,
en un profundo despertar.

Al cerrar los ojos,
como cuando la bestia,
descubro
que no soy lo que creía
y que esa dimensión 
que acariciaba
(a veces dulce, a veces amarga) 
era la ilusión 
de la que siempre 
había querido escapar...

Mas ahora, 
desde lo intangible, 
me pregunto:

¿Qué cuerpo extraño habitaré al bajar?








23.9.16

-666-

Un rugido rasga la tierra. Delante de mí, un gran muro de vegetación. El calor, la humedad y la vitalidad del entorno acompañan el inmenso temor que siento. Una criatura  (no catalogada) se esconde tras el mato y su espíritu, amenaza con lo salvaje.

El sonido híbrido de mil aves con la fuerza del jaguar, resuenan en mi cual diapasón y su eco ahuyenta a todo ser vivo a kilómetros del origen. Vibra hasta el ultimo de los huesos.

-Muévete, huye!- Grita mi mente al cuerpo paralizado.

La selva me cubre,
No puedo mover ni un dedo.

Comienza la estampida iracunda de un solo ser.

Tiemblan mis piernas, los arboles y la montaña.

La tensión aumenta,
los pasos de la bestia se aproximan irrefrenables.
Aprieto mis manos
los dientes,
Escucho su respiración.
Casi huelo la sangre seca de sus colmillos,
Imagino ya las garras abriendo mi carne.

Sucede un instante
y entonces...

Cierro los ojos.





22.9.16

-Tónica-


Pasa el tiempo 
suspendido
como hoja de otoño 
que cae infinita
para luego abrazar 
la flor que brota.

Los mismos intervalos.
Distinta Tónica.