Mi personaje, el que estaba representado en esa hoja, se detuvo por un momento para aclarar ciertos detalles a la lectora. Giro su rostro hacia sus ojos y dijo:
"Yo se que conoces muy bien a quien yo, con mucha pena, engañe en el capitulo anterior. Por favor, no me odies. El escritor me creo para que actué. De esta manera surgió, aun no termino todo, tengo esperanzas que en un futuro pueda remendar los cortes, pero sin mi no habría novela. Se que ella es tu amiga y que te da todo lo que esta a su alcanze, inclusive paz. Eso tal vez es otra de las infinitas razones por la que no quiero hacerle mas daño. No soy muy bueno con las palabras, te recuerdo que yo solo soy un personaje por lo que también pido perdón por no poder expresarte mi desesperación y tristeza. Se que no vas a entender. Puede que nunca me dejes de odiar. Pero yo como parte de la novela, también te quiero a vos, lectora (Aunque no lo creas). No me juzgues (demasiado). Espero que algún día vos también me puedas perdonar"
Ella quedo sin aire. (Algo tan absurdo. Sin aire, alguien que no necesita respirar.)
Tomo el libro, lo cerro. Leyó nuevamente el titulo gravado en la tapa: "El hombre que cayo a un poso para siempre".
Rió con sarcasmo. Pensó un segundo como tenia que reaccionar al respecto. Pero la ira la invadió. "Nadie me va a decir que hacer". Se levanto de su asiento y arrojo el libro al fondo de sus recuerdos. Mas adelante se daría cuenta que de allí no querría recuperarlo mas.
Muy de vez en cuando, si ella afina muy bien el oído, y se acerca a donde antes había visto a ese pequeño hombrecito, se puede escuchar su vos repitiendo una y otra vez: "Espero que algun dia vos tambien me puedas perdonar"

No hay comentarios:
Publicar un comentario