Yo no puedo contra ellas.
Tampoco puedo contra lo que no resbala de sus dedos.
No puedo contra la piel suave.
Ni contra la lengua de mujer.
Ni los dedos delicados.
O las curvas seductoras,
o los labios dulces
y el sabor a fruta.
No puedo contra los ojos y caras bonitas.
No puedo contra nada de eso.
No puedo con vos,
no puedo con ellas,
(lamentablemente ya no puedo con ellos. )
No puedo contra mi.
Y de esta manera,
muero disparando
a un puente
vació
que me recuerda a mi infancia. (Cuando todavía no había sido feliz)

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