Esos infinitos recuerdos de patrones atractivos,
entre los dedos, juegan con las berenjenas
y la mano, brillante,
se desparrama de placer al ver su cuerpo debajo del suyo,
rozando el segundo planeta.
Pero el la extraña, terriblemente.
A esa razón que encontró
y que ahora no lucha de su lado.
Aunque tiene una estrategia
que ha robado al mar:
Hará llorar a los diamantes.
Las lagrimas derretirán el sentir de cada letra de su piel,
como una explosión de desinterés.
Y desde las alturas,
la oscuridad esperara el momento adecuado
para caer
y arruinar la eternidad planeada.

"Entiende
que va a costarme demasiado
poder resolver cual es el dilema
que hace que tengamos que ser dos
y no uno"
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