La melancolía, anuncia tres cerezas
que tal vez,
el océano,
el océano,
lave con sus caricias.
Ya no trabajo.
El tiempo no me lo reclama,
pero las pestañas
de las olas,
de las olas,
si.
No hay rima en la voz de la mujer de mis oídos,
tampoco en los dibujos que esbozo con mi sonrisa.
"Me como una cereza limpia, me acuesto y sigo escuchando música."
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