Curioso que el único detalle de las olas que me altera sea la oscuridad. Noto que los limites se rompen y no se como controlarlo, la sangre me hierve y me dan ganas de sonar brusco. El queso es un bien que apreciamos nosotros, los ratones, de todas maneras ninguno lo conseguirá, la espuma ya no nos busca (o por lo menos no siempre a mi). Las cuerdas nunca se fueron, las olas siguen ahí como burlándose de mi perseverancia y la noche negra antigua eterna siempre impone ese respeto insoportable.
Mi corazón se carga de ira cuando escucho su nombre, no quiero ser su amigo, creo que tampoco quiero suspirar....
Me gusta callar este miedo en particular, nunca lo hablo con el horizonte al que suelo contarle de mi vida. Por el hecho de sentirme egoísta.
-El queso es mio, el queso es mio!- grito, pero es mentira y lo sé.
Ningún océano se percata de los pequeños animalitos que somos, simplemente somos parte de sus historias aunque a veces no hacen sentir tan humanos. La bestia duerme, nunca seré violento ante la perdida de mis dedos. Recuerdo todos los instantes en donde, como levantándose en armas, el firmamento me responde y me susurra sin daño de sus amistades. Como puede ser que el pasado sea tan presente.
Necesito una escalera para esperar la próxima estrella y escapar.
-Elegiste mal- me digo, pero es mentira y lo sé.
(...)
-Quiero que sigamos siendo amigos- le dijo aquel ratón (que tenia los ojos cerrados y solo veía nada, osea nada, osea lo mismo que la oscuridad de las olas, osea no, océano oscura bendito) a la luna.
Ella lo deseaba,
lo desea
y eso me mata.
-Solo si no me muerdes mas. Estoy hecha de luna no de queso.- Responde como si la criatura entendiese.
Pero a los dientes nadie los detiene
y ella en el fondo quiere ser marcada
y acepta a los ratones de la historia
y sabe que los necesita
y que no los podría ver de lejos
y sentirse sola en el cielo.
y quiere ser su amiga
y lamerlos
y poseerlos
por siempre
una
por siempre
luna
por siempre
siempre
Y yo sere su eco.