25.10.11

-A la vuelta-



Duele escuchar el gemido en el cuarto de al lado.
Lo oigo desde acá abajo.
Ya no hay caramelos que valgan la pena,
ni leones que conozcan tu peinado,
ya no hay nada.
Y desde acá abajo,
sigo escuchando el gemido en el cuarto de al lado...
Y sigue doliendo.




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