Llueven egos en el cubículo,
"No tengo mascara para desarmar tu cascaron ni para engendrar fantasmas. ¿Por qué seré tan cagón?"
El mañana que nunca llega y el verano, me siguen quemando en las lagrimas. Sigo espiando tu boca esperando que llegue hoy el futuro. Soy la culpa y tal vez quiera volver a ser tuyo, a cada "No me olvides" miro el cielo.
"Sola, seguís, sola, por mi... No te enojes, seguís sola acá conmigo, el algodón permanece en soledad, no te culpes... Era yo el de el miedo a los besos profundos, ahora es lo mismo pero diferente. Mi peso ahora es la flor invitro, que no nace. Por favor, sonreí, sonreí, sonreí..."
El viento pasa por debajo de nuestros pies, sigo lloviendo a cantaros y digo que decís que las estrellas nos separan y tengo los ojos cerrados y no veo nada... Y quiero estar atado a tu piel, para siempre"
(Me incita el día salado a caer sobre mi parpados hambrientos, otra vez.)
El tiempo ya pasó, pero el sol te sigue ardiendo en las venas y te preguntas cuanto vale... y yo te pregunto:
"¿cuánto crees que valés?"

No hay comentarios:
Publicar un comentario