20.8.11

-Feedback-



Luego de su curiosa presentación, no dudo en mirarlo a los ojos e invitarlo a acompañarle. Lo tomó del brazo y acercándose a su oído le susurro:


-Bienvenido al infinito, tonto.


Y concluyó hablando aun más bajo: 


-Amigo, que te sea ameno el viaje.












No hay comentarios:

Publicar un comentario